Baby Driver y el afán de México por arruinar títulos de película.

JEFE: Y como le vamos a poner a esta nueva película aquí en México.

EMPLEADO: Y porque no mejor la dejamos así como esta jefe…

JEFE: Ah si claro que dijiste, ya me salve y no trabajo hoy ¿verdad?. Ponle nombre, y es para ayer.

Una cinta que según a encantado tanto a la audiencia como a la crítica especializada, dirigida por Edgar Wright, este chavoruco director que nos deleito con risas con tono ingles gracias a Hot Fuzz y Shawn of the dead y elogiado entre los frikis por Scott Pilgrim vs the World y Antman, nos entrega a mi gusto, su obra más comercial a la fecha.

No malinterpreten, decir “comercial” no siempre es malo, a todos nos gustan los elotes con chile del que no pica, y este es el caso de esta cinta.

Con un cast interesante, cuyo protagonista Ansel Elgort no muy conocido salvo por los fanáticos de Divergente, brilla con una actuación destacable a pesar de medirse con celebridades como Kevin Spacey y Jaime Foxx.

Debo informar que no verán un Frank Underwoord (House of cards) ni tampoco un Django, lo cual es un alivio pues es común ultimamente que un actor se case con un papel exitoso por toda su vida a pesar de contar con un personaje similar, sobre todo en el caso del señor Spacey.

Sin spoilers, la película tiene dotación fuerte de azucar, lo cual no lo esperaba, y se podría considerar la versión ligera de aquella emblemática película del 2011, DRIVE.

Baby, es un chico con un problema auditivo debido a un accidente en su infancia, un zumbido constante que solo escuchando música logra mitigarlo.   Es el factor más importante que vuelve a esta cinta tan original, pues la música no esta para hacernos recordar las canciones, como pasa en Guardianes de la Galaxia, es el ritmo de la misma la que marca el desarrollo casi total de la película, como si se tratase de un musical, pero sin llegar a serlo.   Suena confuso pero funciona de maravilla.

    

Los primeros 8 minutos en los que transcurre un robo y persecución policiaca en la cual Baby es protagonista al volante, literal, le hace un Knockout en el primer round a cualquier escena de la saga Rápidos y Furiosos.   No me odien queridos amigos fanáticos de los alerones con luces navideñas en sus autos compactos, es la verdad.

 

Baby Driver debe dejar de tomarse en serio para poder disfrutarla, y definitivamente los enemigos del azúcar van a encontrar un reto para aguantar tanta miel en la pantalla, pues es una trama romance/acción y  a mi gusto es una cinta ideal para ver en pareja.

      

Se que te lo preguntas, Eiza Gonzales hace un muy buen trabajo y cumple de manera contundente como “femme fatale” y “chica latina” sin sobreactuar el estereotipo.

 

Mi veredicto final:  actuaciones cumplidoras, acción entretenida, melosa por doquier y con un guión terriblemente absurdo pero divertido en ciertas situaciones,  no es la película del año, dista mucho de llegar tan lejos por terribles cambios repentinos en la trama, pero es irónico como los justificas con todo su entorno visual y auditivo.  Es una propuesta interesante y divertida con pequeños detalles a la Grand Thief Auto y James Dean.  No se la pueden perder.

Gracias, nos leemos luego.

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Killpeek

Entusiasta del ocio en general, papá gamer y quejumbroso en general de la sociedad, mi calvicie respalda mi experiencia.

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