La anti-recomendación: Civil War II

En el año 2006, mientras leía una revista dedicada a estrenos como Transformers y Fantastic Four 2 (que tiempos aquellos) me encontré con un texto dedicado a las muertes de Batman y el Capitán América. En un tiempo en el que aún no tenía internet en casa, me quedé en suspenso preguntándome que pasaba en la Final Crisis de DC y en la Civil War de Marvel para que personajes tan icónicos colgaran la capa y el escudo.

Meses después, en los puestos de periódicos que visitaba saliendo de la prepa me fui encontrando con los numeros principales y complementarios de la guerra civil de los superhéroes de la casa de las ideas y quedé impactado por acontecimientos que me impactaron (yo apenas familiarizándome con la lectura de cómic y sólo verlos en películas, series y caricaturas) como Spider-man revelando su identidad al mundo, Thor atacando a otros superhéroes, Punisher salvando a Spidey, los Fantastic Four separándose como equipo y familia y Iron-Man y el Capitán América encabezando un festival de golpes físicos y emocionales en donde héroes y villanos dejaban de serlo para ser sólo caudillos divididos por sus ideologías en torno a la Ley de Registro Superhumano (claramente inspirada en la Ley Patriota del Estados Unidos de George Bush hijo).

Con la distancia que dan diez años, uno va encontrando que la historia ideada por Mark Millar tenía un montón de sin sentidos, personalidades que contradecían años de historias y huecos argumentales que te forzaban a soportar montones de tie-ins en su mayoría innecesarios, pero en general era una historia entretenida, que ofrecía el morbo de ver héroes peleando entre si pero con genuinas secuelas en las vidas de sus involucrados.

Terminada la Civil War seguí leyendo cómics porque quería saber que sucedía con los vengadores secretos fundados por el Cap, cómo le iba a Tony Stark como director de SHIELD, de qué formas iba a sufrir Peter Parker ahora que sus enemigos sabían quien era él y sus seres queridos o cómo era que el, pensado muerto, Bucky iba a superar su pasado terrorista para tomar el legado del Capitan América y otras historias colaterales.

Esta serie y su predecesora, House of M (escrita por Brian Michael Bendis) marcaron el inicio de una tendencia en Marvel de guiarse por eventos que cada cierto tiempo “lo cambiarían todo” con resultados irregulares pero con el suficiente éxito para seguir haciéndolo.

Ahora, con una Marvel que guía sus series por un modelo de “temporadas” que parten las largas series en varios volúmenes y cada cierto tiempo da oportunidad a personajes del fondo del barril (Squirrell Girl, Howard The Duck como casos de éxito) y con el décimo aniversario de la publicación de la Civil War original, sumado al hecho de que la tercera película del Capitán América tomaba la premisa original de la sagam, se decidió hacer una nueva guerra civil de superhéroes, en esta ocasión con Bendis en los guiones y con Iron Man y la Capitan Marvel (Carol Danvers, con una mayor popularidad a la de hace 10 años y una película en el futuro cercano) como los protagonistas del conflicto.

En esta ocasión el conflicto se da debido al surgimiento de un nuevo inhumano (raza marvelita que ha ganado relevancia reciente por cuestiones empresariales y que no se pueden usar a los mutantes en el MCU) de nombre Ulisses que tiene la habilidad de predecir el futuro, la cual pronto será aprovechada por Carol para adelantarse a desastres como el ataque de seres transdimensionales o un nuevo intento de Thanos  de robar un cubo cósmico. Es en este último incidente que War Machine muere y She-Hulk queda gravemente herida, provocando la ira y paranoia de Tony Stark, lo que provocará que él y Carol se enfrente, llevándose a la comunidad superheróica consigo y costando otras vidas como la de Bruce Banner y la reputación de Hawkeye (Clint Barton).

Bendis ha sido el principal escritor de muchas de las sagas publicadas por Marvel desde la CW de Millar y la gran mayoría fueron una gran decepción debido a un argumento caótico, más centrado en consecuencias que en contar una historia interesante por si misma (Secret Invasion, Siege, Age of Ultron) y esta saga no es la excepción.

Las comparaciones con su predecesora son inevitables y dejan muy mal parada a la guerra de Tony y Carol: La excusa se siente forzada y parece más un berrinche de ambos que una causa legítima, los bandos son poco claros y poco se dice en la serie principal de las motivaciones de quienes apoyan a cada quien, provocando que las traiciones se sientan superfluas (a diferencia de la primera, en la que la ruptura de los Fantastic Four por las diferencias entre Reed, Sue y Ben juegan un papel fundamental), sumado a esto, el tal Ulisses es un personaje poco carismático, usado torpemente por los guionistas que se vieron forzados a sumar sus series al evento y que al final su única función es aportar unos supuestos vistazos al futuro del Universo Marvel como ya había hecho Bendis con su pizarra durante la Heroic Age o las visiones del Capitán América cuando lo resucitaron, para luego desaparecer al estilo Poochie en Los Simpson,

Además de los muertos y la herida Jen (que estrena una serie centrada en las consecuencias que todo esto tuvo para ella), los más afectados en esta serie son la Capitán Marvel, que termina siento presentada como una fascina obsesiva del control en contra de su caracterización en la optimista serie con la que fue relanzada (a cargo de Kelly Sue DeConnick) y Tony Stark que de nueva cuenta es mostrado en su faceta más irresponsable y estúpida, con el Bendis justificando cada mala decisión con el argumento de “es un futurista” usado hasta el cansancio por él en cada obra suya sobre el cabeza de concha desde New Avengers y la CW original. Quizá las pocas consecuencias positivas están en las series dedicadas a los héroes jóvenes, como Champions de Mark Waid y Humberto Ramos (con Ms. Marvel, Miles Morales y Nova formando un equipo alejado de la insensatez de los vengadores adultos acompañados por Viv Vision, Hulk-Amadeus Cho y el Cyclops del pasado) , la serie de Hawkeye protagonizada por Kate Bishop o la antes mencionada serie de Hulk, protagonizada por una dañada Jen Walters.

Su final absurdo es sólo una excusa para sacar a Tony de la jugada (spoiler: no se muere, bueno, tampoco vive, bueno, quien sabe que carajos pasa) y tener a Bendis escribiendo dos series de un Iron Something: Infamous Iron man, con Victor Von Doom jugando al superhéroe e Invincible Iron Man, protagonizada por la adolescente genio Riri Williams bajo la identidad de Iron Heart.

Al final Civil War II termina siendo una mala historia que se cuelga de la fama de una historia previa y una adaptación cinematográfica, que deja en mala posición a muchos personajes y sólo provoca enojo en los que nos aventamos a leerla. Por salud mental les recomiendo huir de ella, si les interesa saber lo que pasa por morbo o para seguir la historia, mejor lean las wikis de Marvel y releer la historia original de Millar y McNiven

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RAxel

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