Justice League Dark: Oscuridad protectora

Si hay algo que mantiene a miles de personas siguiendo los universos ficticios de las editoriales de cómics (Marvel, DC, Valiant, lo que Mike Mignola hizo con sus series para Dark Horse) es su capacidad de ofrecer historias para todo tipo de lectores a través de todo tipo de géneros. En el caso específico de DC Comics, lo mismo podemos encontrar aventuras en el espacio y en otros universos que en los rincones de la tierra donde la magia es la que manda.

Este aspecto ha sido explorado desde hace décados por autores como Alan Moore, Jack Kirby, Garth Ennis, Grant Morrison y un largo etcétera con personajes como Swamp Thing, John Constantine, Etrigan el demonio, Zatana, Deadman y muchos otros, así que cuando los ejecutivos de la editorial decidieron relanzar su universo con la iniciativa de los New 52 y tomando en cuenta la popularidad de la Justice League, los equipos superheróicos  y varios de sus personajes mágicos (como los antes mencionados), se decidió lanzar una serie dedicada a un equipo formado por seres capaces de enfrentar amenazas místicas que escapan a las capacidades de la Liga de la Justicia tradicional.

Originalmente escritos por Peter Milligan y seguido por  Jeff Lemire, Ray Fawkes y J. M. DeMatteis, la Justice League Dark entregó 40 números que sirvieron para reintroducir a personajes de la línea Vertigo, crear nuevas amenazas místicas y formar un equipo sólido que generó mucha atención entre los fans (en mi opinión, los primeros dos arcos son algo lentos, pero después despega en grande), al grado de que el interés por una adaptación cinematográfica live action ha sido constante en los últimos años.

Pero mientras esperamos que SI se concrete la adaptación dirigida por Doug Liman y producida por Guillermo Del Toro, la división de animación de la casa de Batman y Superman nos entrega una versión de este equipo, ahora dentro del universo creado a partir de la película Justice League War (2011) y que se ha extendido a través de las películas dedicadas a la Liga, la Bati Familia y los Teen Titans.

En esta entrega, la Liga de la Justicia empieza a atender pertubadores ataques ejecutados por personas ordinarias que creen que están viendo demonios pero en realidad sólo están hiriendo a sus familiares o a desconocidos comunes y corrientes. Batman comienza a investigar el asunto separado de la Liga y termina uniendo fuerzas junto a Deadman, Zatanna y John Constantine para investigar las causas de esta amenaza y detenerla con ayuda de otros personajes como Jason Blood/Etrigan, Black Orchid y Swamp Thing.

Esta película, fiel a la naturaleza de sus personajes, nos presenta situaciones crudas y grotescas que muestran el tipo de riesgo que enfrentan (desde una madre a punto de arrojar a su bebé al vacío a Batman enfrentándose a un monstruo hecho de excremento humano, en serio). Sin embargo, esta introducción de lleno a los personajes mágicos parece lenta y en muchos momentos detiene por completo la acción sólo para hablar de historias de fondo de los protagonistas (básicamente esa es la única función de Black Orchid, personaje fascinante en manos de Neil Gaiman), además de que el vículo con el resto de este universo hecho a través de la aparición de Batman es forzado, ya  aunque hay momentos buenos con el personaje como la pelea antes mencionada o el Caballero de la Noche espantado a unas parcas, al final poco aporta al equipo y a la historia y parece más parte de la política de DC de meter a Bats en donde sea porque es garantía de ventas. Otro problema es el villano, ya que a pesar de los momentos inquitantes y un giro cerca del final, este resulta ser un villano cliché más que aunque ejerce un buen daño a personajes icónicos, nunca transmite una genuina sensación de amenaza.

A pesar de esto, lo que más sobresale de esta cinta es la dinámica entre John Constantine (con voz de Matt Ryan, actor que lo interpretó en la breve serie de TV) y Zatanna, sacada directamente de la etapa de Lemire en los cómics. Contantine empieza a asumir la responsabilidad que tiene como conocedor de la magia y los efectos que han tenido quienes se han cruzado en su camino, Zatanna aprende a liberar y controlar su potencial con los peligros que eso supone, además de ver que los sentimientos mutuos que se tienen los motivan y los frenan ante ciertas situaciones, por otra parte Deadman es un efectivo comic relief, lo cual lo estanca un poco pero que ofrece interesantes secuencias gracias a su habilidad de poseer temporalmente cuerpos.

Al final, aunque con fallas significativas, Justice League Dark es una cinta que toma la escencia de sus personajes, que no busca edulcorarla ni bajar la violencia y termina ofreciendo una decente cinta animada. Si la versión live action  se concreta (porque Del Toro tiene el triste don de que sus proyectos muchas veces nunca se realizan) dará un poco más de tranquilidad que sus responsables tomen esta cinta y la serie en cómics como inspiraciones a mejorar (algo que debieron hacer los responsables de Suicide Squad con Assault on Arkham).

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RAxel

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